El mapa de riesgos es el primer documento que te van a pedir en una inspección de la SRT o del Ministerio de Trabajo. No porque sea un trámite burocrático, sino porque es la herramienta que demuestra que sabés dónde están los peligros en tu empresa y qué estás haciendo al respecto.
¿Qué es un mapa de riesgos?
Es una representación gráfica —sobre el plano del establecimiento— de todos los agentes de riesgo presentes en cada sector de trabajo. No es una lista ni un formulario: es literalmente el plano de tu empresa con los peligros marcados por zona, tipo y severidad.
La utilidad va más allá de cumplir la norma. Un buen mapa de riesgos te permite priorizar inversiones en seguridad, diseñar capacitaciones específicas para cada sector, definir qué EPP corresponde a cada puesto y detectar riesgos que conviven en el mismo espacio físico (por ejemplo, ruido + calor + carga física en una misma línea de producción).
Marco legal en Argentina
La obligación surge de la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo y su decreto reglamentario, el Dec. 351/79. El artículo 9 de la Ley 19.587 obliga al empleador a identificar los factores de riesgo del ambiente de trabajo. El Dec. 351/79, en su Anexo I, desarrolla los tipos de agentes que deben relevarse: físicos, químicos, biológicos, ergonómicos y de seguridad.
Adicionalmente, la Res. SRT 463/09 sobre relevamiento de agentes de riesgo en establecimientos industriales refuerza la obligación de documentar y georreferenciar los riesgos. En muchos sectores regulados (minería, construcción, agroindutria) existen normativas complementarias con requisitos adicionales.
Cómo identificar y georreferenciar los riesgos
El proceso tiene cuatro pasos concretos. No hay metodología única obligatoria por ley, pero el estándar aceptado por la SRT es el siguiente:
- Paso 1 — Relevamiento de puestos: recorrido físico por todos los sectores del establecimiento, entrevistando a los trabajadores de cada puesto. El objetivo es identificar qué tareas se hacen, con qué equipos, en qué condiciones ambientales y con qué frecuencia.
- Paso 2 — Clasificación por tipo y severidad: cada riesgo identificado se clasifica por categoría (físico, químico, biológico, ergonómico, de seguridad) y por nivel de riesgo (grave = rojo, moderado = amarillo, leve = verde). La severidad se evalúa en función de la probabilidad de ocurrencia y la gravedad del daño potencial.
- Paso 3 — Volcado en el plano: sobre el plano a escala del establecimiento se marcan cada sector con los símbolos o colores correspondientes. Se usa una simbología estandarizada: triángulos para riesgos de seguridad, círculos para agentes físicos, rombos para químicos, etc.
- Paso 4 — Leyenda y tabla de referencias: el mapa va acompañado de una leyenda que explica cada símbolo, el nivel de riesgo y las medidas de control implementadas o pendientes para cada peligro identificado.
Actualización y revisión periódica
Un mapa de riesgos que no se actualiza pierde validez técnica y legal. La norma no fija un plazo rígido, pero la práctica aceptada por la SRT es la revisión anual como mínimo, y de forma inmediata ante cualquiera de estas situaciones:
- Incorporación de nueva maquinaria o equipos
- Cambios en el proceso productivo o el layout del establecimiento
- Ampliación o modificación edilicia
- Ocurrencia de un accidente o casi accidente en un sector
- Solicitud de la ART o de la autoridad laboral competente
- Incorporación de nuevos productos químicos o cambio de proveedores de materias primas
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