La fatiga visual, las cefaleas al final del turno y los errores en tareas de precisión tienen muchas veces una causa simple: la iluminación del puesto de trabajo no cumple con los valores mínimos. En Argentina, el Decreto 351/79 Anexo IV regula este riesgo y obliga a medirlo y documentarlo.

Por qué la iluminación es un riesgo laboral

La iluminación deficiente es un factor de riesgo reconocido por la OIT y por la normativa argentina. Sus efectos no son inmediatos ni espectaculares — a diferencia de un golpe o una caída — pero se acumulan con el tiempo y afectan directamente la productividad y la salud.

Los efectos más frecuentes de una iluminación inadecuada incluyen:

  • Fatiga visual y astenia ocular acumulada durante el turno
  • Cefaleas tensionales asociadas al esfuerzo de acomodación del ojo
  • Errores en tareas de precisión (lectura de instrumentos, control de calidad, ensamblado)
  • Posturas forzadas al acercar el cuerpo a la fuente de luz o al objeto de trabajo
  • Accidentes por falta de visibilidad en zonas de tránsito, escaleras o maniobras

Un puesto con buena iluminación no solo reduce el riesgo: mejora la calidad del trabajo y disminuye la fatiga general.

Dec. 351/79 Anexo IV: los valores exigidos

El Decreto 351/79 en su Anexo IV establece los valores mínimos de iluminancia según el tipo de tarea y área. Estos valores se expresan en lux (lx) y son exigibles en cualquier establecimiento alcanzado por la Ley 19.587.

Tipo de tarea / área Mínimo Recomendado
Trabajo de gran precisión (relojería, microcircuitos) 1000 lx 1500–2000 lx
Trabajo de precisión (dibujo técnico, laboratorio) 750 lx 1000 lx
Oficinas, trabajo con PC, lectura continua 300 lx 500 lx
Industria general, depósitos activos 200 lx 300 lx
Depósitos de baja actividad, archivo 100 lx 200 lx
Pasillos, escaleras, circulación 50 lx 100 lx
Importante: Los valores del Anexo IV son mínimos, no recomendados. Estar apenas por encima del mínimo puede igualmente generar fatiga si la distribución de la luz no es uniforme o si existe deslumbramiento.

Cómo se realiza la medición

La medición de iluminación se realiza con un luxómetro calibrado, que mide la iluminancia sobre el plano de trabajo. El protocolo incluye varios puntos de medición por puesto para obtener un valor representativo y verificar la uniformidad.

El procedimiento estándar contempla los siguientes pasos:

  • Relevamiento previo: tipo de tarea, altura del plano de trabajo, distribución de luminarias
  • Medición en condiciones normales de operación (con todas las luminarias encendidas)
  • Medición en al menos 4 puntos del plano de trabajo por puesto
  • Cálculo del promedio y del coeficiente de uniformidad (relación mínimo/promedio)
  • Registro fotográfico del puesto y de las luminarias
  • Informe con valores medidos, comparación normativa y recomendaciones

El coeficiente de uniformidad debe ser superior a 0,5. Si el punto más oscuro tiene menos de la mitad de lux que el promedio, la distribución es deficiente aunque el promedio cumpla.

Iluminancia vs. luminancia: la diferencia clave

Estos dos términos se confunden frecuentemente, pero miden cosas distintas y tienen implicancias normativas diferentes.

Iluminancia es la cantidad de luz que llega a una superficie, expresada en lux (lx). Es lo que mide el luxómetro. Depende de la potencia de la fuente y la distancia.

Luminancia es la cantidad de luz que una superficie refleja hacia el ojo del observador, expresada en candelas por metro cuadrado (cd/m²). Depende de la iluminancia y del coeficiente de reflexión de la superficie.

Para pantallas de computadora y puestos de videoterminal, el Dec. 351/79 y las normas complementarias exigen además controlar la luminancia de la pantalla y evitar el deslumbramiento directo (de luminarias) e indirecto (reflejos en la pantalla). Un puesto con 500 lx puede igualmente ser problemático si hay reflejos intensos en el monitor.

Qué hacer si los valores no cumplen

Si la medición arroja valores por debajo de los mínimos del Anexo IV, la empresa tiene obligación de implementar acciones correctivas. Las más efectivas, de mayor a menor eficacia:

  • Reemplazo de luminarias: cambiar lámparas agotadas o de baja eficiencia por LED de mayor flujo lumínico. Es la medida más directa y con mejor relación costo-beneficio.
  • Ajuste de temperatura de color: para tareas de precisión, la luz blanca neutra (4000 K) o fría (5000–6500 K) mejora la percepción de detalles. Luz cálida (2700 K) en oficinas puede generar somnolencia.
  • Incorporación de iluminación localizada: lámpara de escritorio o foco dirigido al plano de trabajo, sin reemplazar la iluminación general.
  • Pantallas anti-deslumbramiento: filtros o difusores en luminarias que generan deslumbramiento directo sobre el puesto.
  • Redistribución de luminarias: reposicionamiento para eliminar zonas de sombra o desuniformidad.

Una vez implementadas las mejoras, se debe realizar una nueva medición para verificar el cumplimiento y actualizar el informe en el Legajo Técnico.

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