El accidente eléctrico es uno de los más graves que puede ocurrir en un ambiente de trabajo. La electrocución mata o deja secuelas permanentes, y en Argentina el riesgo eléctrico está presente en prácticamente cualquier establecimiento con maquinaria o instalaciones eléctricas. La puesta a tierra es la medida de protección básica contra este riesgo — y la medición que certifica su correcto funcionamiento es un requisito legal que muchas empresas tienen vencido sin saberlo.
Qué es la puesta a tierra y por qué es crítica para la seguridad
La puesta a tierra (o conexión a tierra) es una instalación eléctrica que conecta las partes metálicas de equipos y estructuras con el suelo, de modo que en caso de falla eléctrica (pérdida de aislamiento, cortocircuito a masa), la corriente tenga un camino preferencial de baja resistencia hacia la tierra en lugar de fluir por el cuerpo de una persona que toca la superficie metálica con falla.
Sin puesta a tierra correcta, una falla en el aislamiento de un motor, un tablero eléctrico o una herramienta portátil puede hacer que la carcasa metálica quede con tensión. Si un trabajador la toca, se cierra el circuito a través de su cuerpo. Dependiendo de la tensión, la corriente y el tiempo de exposición, el resultado puede ir desde una descarga leve hasta una parada cardíaca.
La puesta a tierra funciona correctamente solo si la resistencia de la conexión a tierra es suficientemente baja. Con el tiempo, las conexiones se deterioran por corrosión, los electrodos de tierra se degradan y la resistencia puede aumentar por encima de los valores seguros sin que haya ningún signo visible. Por eso la medición periódica no es una formalidad — es la única forma de saber si la protección realmente funciona.
Marco legal: qué exige la normativa argentina
La obligación de medición de puesta a tierra en establecimientos laborales está establecida en el Decreto 351/79 (reglamentario de la Ley 19.587) en su Anexo VI sobre instalaciones eléctricas. El decreto exige que las instalaciones eléctricas cuenten con protecciones adecuadas, incluyendo puesta a tierra. La Resolución SRT 900/15 y el Anexo IV de la resolución SRT establece los requisitos de verificación periódica de las instalaciones de puesta a tierra.
La norma IRAM 2281 (Instalaciones Eléctricas — Puestas a Tierra) define los criterios técnicos de diseño e instalación. Para las mediciones, el protocolo de referencia es el establecido por la normativa de la SRT en el marco de las mediciones de higiene y seguridad, que requiere que las mediciones sean realizadas por laboratorios o profesionales habilitados y que el informe cumpla con los campos y formatos establecidos.
Cada cuánto debe medirse: la frecuencia que la normativa exige
La normativa argentina establece que las instalaciones de puesta a tierra deben verificarse con una frecuencia mínima anual. Esta es la frecuencia general, pero hay condiciones que requieren mediciones más frecuentes:
- Ambientes húmedos o corrosivos: talleres con exposición a agua, vapores ácidos o alcalinos o agentes que aceleran la corrosión. En estos ambientes la degradación de las conexiones es más rápida y se recomienda frecuencia semestral.
- Después de modificaciones en la instalación eléctrica: cualquier cambio en el tablero eléctrico, adición de maquinaria o modificación de la distribución de cargas puede afectar el sistema de puesta a tierra. Después de estas modificaciones, la medición debe realizarse antes de habilitar la instalación modificada.
- Después de obras o movimientos de suelo: en construcción, la puesta a tierra provisoria de obra debe medirse durante el proceso constructivo. Modificaciones en el suelo cercano a los electrodos de tierra pueden cambiar su resistividad.
- Después de eventos de sobretensión o rayos: si el establecimiento sufrió un evento de sobretensión importante o una descarga atmosférica en las proximidades, la medición de puesta a tierra debe realizarse para verificar que el sistema no fue dañado.
Cómo se mide: el método del voltímetro-amperímetro y el método de los 3 polos
La medición de resistencia de puesta a tierra se realiza con instrumentos específicos llamados telurômetros o terrómetros. El método más utilizado es el método de los tres polos (también llamado método de caída de tensión), que consiste en: conectar el instrumento al electrodo de tierra que se va a medir y a dos electrodos auxiliares (un electrodo de corriente y un electrodo de potencial) colocados en el suelo a distancias específicas del electrodo principal; el instrumento inyecta una corriente alterna de baja frecuencia entre el electrodo de tierra y el electrodo de corriente, y mide la caída de tensión entre el electrodo de tierra y el electrodo de potencial; la relación entre la tensión medida y la corriente aplicada da la resistencia del electrodo de tierra.
La medición debe hacerse bajo condiciones específicas: distancias mínimas entre electrodos para evitar interferencia, orientación de los electrodos auxiliares respecto al electrodo principal, y ausencia de interferencias eléctricas en el suelo (como corrientes parásitas de líneas ferroviarias o industriales). Por estas razones, la medición debe ser realizada por profesionales con los instrumentos y el conocimiento adecuados — no es una tarea que pueda hacerse con un multímetro común.
Valores aceptables: cuándo la puesta a tierra "está bien"
La normativa argentina establece valores límite de resistencia de puesta a tierra según el tipo de instalación. Como referencia general, para instalaciones de baja tensión en establecimientos laborales, la resistencia máxima aceptable es de 5 ohm para instalaciones con protección mediante disyuntores diferenciales, y de 1 ohm para instalaciones sin protección diferencial (donde la puesta a tierra es la única protección). Valores menores son siempre mejor — la puesta a tierra más efectiva es la de menor resistencia posible.
El informe de medición debe indicar el valor medido en ohm para cada electrodo o jabalina de tierra medida, la metodología utilizada, las condiciones del suelo en el momento de la medición (temperatura, humedad), y la conclusión sobre si el valor cumple con los requisitos normativos aplicables.
Qué pasa en una inspección si la medición está vencida o no cumple
La ausencia de medición vigente de puesta a tierra es una observación frecuente en inspecciones de la SRT y de la AGC en CABA. Dependiendo del estado de la instalación y el tipo de establecimiento, puede resultar en una infracción con multa, un plazo de subsanación para presentar la medición actualizada, o en casos extremos (instalaciones claramente deficientes con riesgo eléctrico activo) en intimación de paralización de actividades. En obras de construcción, la AGC puede incluir la falta de medición de puesta a tierra como causal de clausura si la inspección determina riesgo eléctrico grave.
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