Un simulacro no es un ejercicio para "ver cuánto tardan en bajar". Es una herramienta de auditoría que verifica si el plan de evacuación funciona en condiciones lo más cercanas posible a las reales. Si no lo planificás con rigor y no generás un informe con hallazgos, no sirve de nada — y tampoco te cubre legalmente.

¿Para qué sirve realmente un simulacro?

La respuesta honesta es que sirve para encontrar lo que no funciona antes de que haya una emergencia real. El plan de evacuación que parece perfecto en papel casi siempre tiene fallas que solo se detectan en la práctica:

  • Rutas de evacuación bloqueadas por materiales o equipamiento que nadie movió
  • Personas que no saben cuál es su punto de encuentro o tienen dudas entre dos opciones
  • Puertas antipánico trabadas o con el sentido de apertura incorrecto
  • Coordinadores de piso que no asumieron su rol porque nadie los capacitó formalmente
  • Tiempo de evacuación muy superior al esperado por la configuración real del edificio

Hay dos tipos de simulacro: el avisado (se informa a los ocupantes con antelación) y el no avisado o sorpresivo. El primero es el punto de partida recomendado para establecimientos que hacen el primer ejercicio. El segundo — que refleja mejor las condiciones reales — se incorpora una vez que hay rodaje y cultura de respuesta.

Marco legal: qué exige la normativa

El Decreto 351/79 y sus Anexos establecen la obligación de contar con un Plan de Evacuación y realizarlo en la práctica. No es suficiente tener el plan escrito: debe estar validado mediante ejercicios periódicos.

Para establecimientos educativos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Ley 5920 (CABA) es más específica: obliga a realizar al menos un simulacro por cuatrimestre en todos los establecimientos educativos de gestión pública y privada. El incumplimiento puede derivar en observaciones de la ART, multas administrativas y — en caso de accidente — agravamiento de la responsabilidad del establecimiento.

Dato clave: La ART tiene la obligación de asesorar a las empresas en la elaboración de planes de evacuación y puede exigir la realización de simulacros como parte de su programa de prevención. Si la ART lo solicitó y no lo realizaste, quedás con una observación abierta en el legajo.

Etapas: planificación, ejecución y debrief

Un simulacro bien organizado tiene tres momentos diferenciados. Saltarse alguno compromete la validez del ejercicio.

Planificación (1–2 semanas antes):

  • Definir fecha, hora y tipo de simulacro (avisado o no avisado)
  • Asignar roles: coordinador general, coordinadores de piso o sector, observadores externos
  • Verificar el estado de rutas de evacuación, señalética y puertas de emergencia
  • Comunicar (si es avisado) sin dar detalles precisos del momento exacto
  • Preparar planillas de registro: tiempo de inicio, tiempo de evacuación por sector, cantidad de personas evacuadas

Ejecución:

  • Activar la señal de alarma en la hora y condición definida
  • Los observadores toman nota en sus planillas: bloqueos, demoras, confusiones, personas que no responden
  • Cronometrar el tiempo total de evacuación y el tiempo por sector
  • Registrar incidentes: caídas, aglomeraciones en escaleras, puertas que no abren, personas que vuelven a buscar pertenencias
  • Verificar que todos lleguen al punto de encuentro y contabilizarlos

Debrief (inmediatamente después):

  • Reunión en el punto de encuentro con todos los participantes
  • El coordinador comparte las observaciones principales mientras los detalles están frescos
  • Se escuchan las percepciones de los participantes (qué encontraron confuso, dónde hubo demoras)
  • Se identifican los 3 o 4 puntos críticos a corregir antes del próximo simulacro

El informe post-simulacro: qué debe incluir

El informe no es un trámite burocrático: es el documento que le da valor legal y técnico al ejercicio. Sin informe, el simulacro no existe desde el punto de vista normativo.

Sección del informe Contenido requerido
Datos generales Fecha, hora de inicio y fin, tipo de simulacro, dirección del establecimiento
Participantes Cantidad de personas evacuadas, roles asignados, observadores externos
Tiempos Tiempo total de evacuación, tiempo por sector o piso, tiempo hasta completar el conteo
Incidentes registrados Descripción de cada incidente, sector donde ocurrió, causa probable
Evaluación de rutas Estado de cada ruta utilizada, observaciones sobre señalética y puertas
Conclusiones Evaluación general del desempeño, comparación con el tiempo objetivo
Plan de mejora Acciones correctivas con responsable y fecha de implementación

El informe debe estar firmado por el responsable de H&S y el representante del empleador. Se archiva en el Legajo Técnico y puede ser requerido por la ART o la autoridad de aplicación en cualquier momento.

Periodicidad recomendada según sector

La normativa general no fija una frecuencia única, pero la práctica profesional y algunas normas sectoriales establecen parámetros de referencia:

  • Establecimientos educativos en CABA: mínimo 1 simulacro por cuatrimestre (Ley 5920). En la práctica, se recomiendan 3 por año lectivo.
  • Industria con riesgo alto (química, petroquímica, depósitos de materiales inflamables): 2 simulacros por año como mínimo, uno de ellos en condición nocturna si hay turno noche.
  • Oficinas y comercios: 1 simulacro anual como mínimo. Si hay más de 500 personas, considerar 2 por año.
  • Gastronomía y hotelería: 1 simulacro anual, con especial atención a las rutas desde cocina y áreas de almacenamiento de inflamables.
  • Primer simulacro de un establecimiento: siempre avisado, con reunión preparatoria previa para todos los participantes.
Error frecuente: hacer el simulacro, no registrar nada y dar por cumplida la obligación. Sin informe firmado, para la ART y la SRT ese simulacro no ocurrió. El plan de mejora es parte obligatoria — no alcanza con detectar problemas, hay que documentar cómo se van a resolver.

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